Colombia busca ampliar de 17 a 28 su lista de minerales estratégicos pese a vacíos en el conocimiento del subsuelo
Colombia busca ampliar de 17 a 28 su lista de minerales estratégicos, en una apuesta alineada con el acuerdo de cooperación firmado con Estados Unidos. Sin embargo, el país solo tiene información actualizada de cerca del 30 % de su subsuelo y el presupuesto de inversión del Servicio Geológico Colombiano caería un 35 % en 2027, lo que plantea retos para identificar y aprovechar estos recursos.
El Gobierno nacional publicó para comentarios un borrador que propone declarar estratégicos 28 de los 35 minerales identificados en el país. La iniciativa se articula con el acuerdo de cooperación firmado con Estados Unidos para fortalecer el suministro de minerales críticos y tierras raras, aunque Colombia todavía enfrenta limitaciones para conocer el potencial de sus recursos y desarrollar proyectos de explotación.
Actualmente, el país tiene identificados 17 minerales estratégicos y cuenta con información sobre su presencia en el territorio. Sin embargo, en departamentos como Vichada, Guainía y Vaupés existen indicios de otros recursos cuyo potencial aún debe establecerse mediante estudios técnicos. El desafío es determinar cuánto hay, dónde se encuentra y qué posibilidades existen de aprovecharlo legalmente.
El acuerdo con Estados Unidos
El 8 de septiembre, en Barranquilla, el canciller Omar Bula y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, firmaron dos memorandos de entendimiento, con el presidente Abelardo De la Espriella como testigo de honor. Uno está relacionado con la energía nuclear civil y el otro busca fortalecer la cooperación para garantizar el suministro de minerales críticos y tierras raras.
El acuerdo contempla cooperación para mejorar el conocimiento del subsuelo, identificar oportunidades de inversión y avanzar en el procesamiento de minerales con mayor valor agregado. Para Washington, esta estrategia también apunta a reducir su dependencia de China, país que concentra cerca del 91 % del procesamiento mundial de tierras raras, según la información citada en los antecedentes de la iniciativa.
No obstante, todavía no se conoce la letra menuda del memorando. Además, Colombia dispone de información actualizada sobre apenas cerca del 30 % de su subsuelo, una limitación para establecer con precisión la disponibilidad de estos recursos y definir proyectos de explotación.
Menos recursos para estudiar el subsuelo
A las dificultades de información se suma el panorama presupuestal. El presupuesto de inversión del Servicio Geológico Colombiano, entidad encargada de estudiar el subsuelo y generar conocimiento geológico, tendría una reducción del 35 % en 2027. Esto plantea un reto para ampliar los estudios que permitan confirmar la presencia y el potencial de los minerales incluidos en la nueva propuesta.
Mientras tanto, el vicepresidente José Manuel Restrepo, responsable de la Misión Crecer del Gobierno, anunció que presentará proyectos mineros del Tolima ante inversionistas extranjeros durante la Milagro Week. También ha señalado el interés en impulsar iniciativas relacionadas con cobre, níquel y tierras raras, además de oportunidades en sectores como agroindustria, logística, energía y turismo.
Licencias ambientales y consulta previa
La eventual identificación de nuevos yacimientos no significa que puedan explotarse de inmediato. Para avanzar en los proyectos será necesaria la intervención de entidades como la Agencia Nacional de Minería, así como los trámites ambientales correspondientes y, cuando aplique, los procesos de consulta previa con comunidades étnicas.
Este punto resulta especialmente relevante porque algunos de los recursos potenciales se ubican en regiones con presencia de pueblos indígenas y áreas de importancia ambiental. La viabilidad de los proyectos dependerá, por tanto, no solo de la existencia de los minerales, sino también del cumplimiento de los requisitos legales y ambientales.
La propuesta de ampliar la lista estratégica abre una nueva etapa en la política minera colombiana y en su relación con Estados Unidos. Sin embargo, el país todavía debe resolver una brecha fundamental: conocer mejor su subsuelo y contar con los recursos técnicos y financieros para determinar si las expectativas sobre sus minerales pueden convertirse en proyectos viables.