El colapso de Ueno Bank deja a Paraguay sin presidente

Jorge Camilo

El colapso de Ueno Bank deja a Paraguay sin presidente

La intervención de Ueno Bank, que dejó a millones de paraguayos sin acceso a sus depósitos, terminó convirtiéndose en una crisis política de grandes proporciones. Este jueves 5 de noviembre, el presid…

La intervención de Ueno Bank, que dejó a millones de paraguayos sin acceso a sus depósitos, terminó convirtiéndose en una crisis política de grandes proporciones. Este jueves 5 de noviembre, el presidente Santiago Peña anunció su renuncia, después de perder respaldo político y enfrentar un proceso de juicio político en el Congreso.

El mandatario comunicó su decisión mediante un video publicado en la red social X. En su mensaje pidió disculpas a los ciudadanos por los posibles errores de su administración y señaló que su salida buscaba contribuir a la estabilidad institucional y la paz social. También reclamó que se garantizara la devolución de los recursos de los ahorradores afectados.

La crisis comenzó cuando el Banco Central ordenó la intervención y resolución de Ueno Bank, tras detectar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo legal exigido. La entidad tenía cerca de 2,9 millones de clientes y administraba millonarios recursos públicos. Además, la situación puso bajo escrutinio los vínculos que Peña había tenido con el grupo empresarial propietario del banco, del que se desvinculó en 2025.

El escándalo también golpeó la estructura política del Gobierno. La oposición promovió un juicio político contra Peña por presuntos conflictos de intereses, mientras dirigentes del Partido Colorado, entre ellos Horacio Cartes, respaldaron la iniciativa. La Cámara de Diputados aprobó la acusación por 78 votos a favor y ninguno en contra, aunque el procedimiento todavía debía pasar por el Senado.

En paralelo, las protestas en Asunción reflejaron la indignación de los ciudadanos que quedaron sin acceso a sus ahorros. Los enfrentamientos con la Policía elevaron la tensión social y dejaron en evidencia la magnitud del problema. Ahora, además de resolver la situación de los depositantes, las autoridades tendrán que esclarecer las responsabilidades por el deterioro de la entidad y responder por la supervisión de un banco que manejaba recursos de millones de personas.

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